lunes, 5 de junio de 2017

Luis Iglesias y su relación con Etchebehere


Documental sobre el maestro Iglesias que realizó Canal Encuentro.


La relación Luis Iglesias -Guillermo Etchebehere se remonta al albor de la formación de la personalidad de ambos. El documento más extenso y detallado sobre la vida de Guillermo Etchebehere con que contamos hasta el momento, es la conferencia del maestro Iglesias en la Biblioteca Sarmiento el día 15 de junio de 1979, a un año de la muerte de su amigo, “el poeta luminoso”, como lo llamaba.

En una de las dieciocho páginas de la conferencia -originales que guarda la biblioteca de Cañuelas- recuerda la primera vez que lo conoció:

"Nacido y crecido en Tristán Suárez resultábamos vecinos y, por haber pasado alternativas muy parecidas en la misma época, sin tratarnos y sin saberlo, compartíamos las mismas desazones, contradicciones, laxitudes y rebeldías. Por eso para mí fue impactante leer en la revista "Claridad"(1) -publicación muy difundida que se hacía en Bs. As. para toda América Latina- un poema, "Pueblo natal" que firmaba Guillermo E. Etchebehere, de Cañuelas. Era un grito de protesta, de rebeldía contra el lugar de nacimiento, contra la asfixia que tanto en su pueblo como en el mío como en cualquier pueblo inocente de este mundo, sienten alguna vez los adolescentes. 'Porque eres quieto, demasiado quieto/ porque eres manso, demasiado manso', y esto resultaba todo lo que podía recriminar con sus versos el poeta en franca insurrección. En realidad, él estaba armándose de decisión y coraje, dispuesto a encontrar una oportunidad para romper profundos vínculos y abandonar Cañuelas. A ese, su pueblo natal, al que después durante toda su vida cantaría con reminiscencias y palabras de eterno enamorado".

Dedicatoria del autor en el libro Didáctica de la libre expresión.
El poema en revista Claridad se trata de una publicación de marzo de 1936, cuando Etchebehere tenía dieciocho años e Iglesias veintiuno. Un dato que Iglesias omite en su emotiva conferencia –quizá por modestia-, es que su  libro de creaciones infantiles Viento de estrellas tiene el título inspirado en un poema de Etchebehere, que no será el único de éste dedicado a una escuela rural:


ROMANCE BLANCO

Abrió la escuela sus puertas
-rosa que se abre en el alba-
y como viento de estrellas
en la grupa de mil alas,
corrieron por los caminos
en tropel, las esperanzas.
Se iluminaron las calles
con música de campanas;
los gnomos de los recuerdos
hurgaron dentro del alma
y se encendieron mis ojos
en el brillo de las ansias.
Sentirme de nuevo niño…
Decir otra vez palabras
prisioneras en el eco
sin edad de nuestra infancia…
De pronto trizó mi sueño
el sol de las carcajadas:
por los caminos venían
-aluvión de espuma blanca-
veinte niños –veinte pájaros-
deshilvanando palabras.
Sus risas eran gaviotas
borrachas, en la mañana.
Abrió la escuela sus puertas.
¡Se abrió una rosa en el alba!

(De Pulso de la Tierra).


A partir de 1943 Iglesias y Etchebehere van a formar "la punta sur" del grupo de intelectuales Lilulí, que contaba entre sus miembros a Carlos Gorostiza (director de teatro y escritor, ver entrevista), Floreal Mazía (traductor plurilingüe), Pedro Asquini (actor fundador de "Nuevo Teatro" en los '50), Felipe Rossi (luego director de Radio El Mundo), José Oscar Arverás (poeta y novelista), Alberto Lema (dirigente sindical de Luz y Fuerza), José García Falcó (escritor y periodista, luego secretario de José Ber Gelbard), entre otros, grupo de temible variedad y talento. La primera publicación de la editorial (cuadernillos) Lilulí, es el segundo poemario de Etchebehere Jornada del hombre. A excepción del cañuelense, los demás eran escritores inéditos; Luis Iglesias publica por Lilulí La escuela emotiva (ensayo pedagógico) en 1945. El grupo se desmembra -para decirlo con palabras más suaves de las que ellos utilizaron- por el control que ejerció el peronismo sobre lo que se leía, escribía y representaba en libros y teatros.

Estos "Cuadernillos militantes de prosa y poesía" no fueron, sin duda, hechos de "literatura pura", según dichos de Luis Soler Cañas, uno de los críticos más serios y centrados de la Generación del 40. Las expresiones "nuevos tiempos" o "militante" que acompañaban todos los cuadernillos, hablan de una ubicación temporal y de un rumbo.

(Escrito reformulado de otro de 2010, año de la muerte de Iglesias).


Grupo Lilulí en la escuela rural de Iglesias (Tristán Suárez, 1944). Arriba (los tres del centro) de izq. a der: Felipe Rossi, Floreal Mazía, Guillermo Etchebehere. Al centro, Luis Iglesias (de anteojos), luego siguen Carlos Gorostiza y otros nombres que completan la imagen: José Arveraz, Alfredo Herrero y Alberto Lema. (Foto y datos suministrados por Carlos Gorostiza).


“La madre campesina, el padre herrero de minas, ambos gallegos. Él, Luis F. Iglesias, el menor de un puñado de hermanos nació en 1915 en Tristán Suárez, un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires donde comienzan la pampa y la ganadería”.

(Apunte biográfico escrito por Guillermo Etchebehere, para la primera edición de La escuela rural unitaria).

Obras de Luis Fortunato Iglesias:
-La escuela emotiva - Ensayo pedagógico, 1945.
-Viento de estrellas - Antología de creaciones infantiles, 1950.
-La escuela rural unitaria, 1957.
-Diario de ruta: Los trabajos y los días de un maestro rural, 1963
-Didáctica de la libre expresión, 1979.
-Pedagogía creadora, 1980.
-Aprendizaje vivencial de la lectura y la escritura, 1987.
-Los guiones didácticos: Técnica para la conducción del aprendizaje, 1988.
-Confieso que he enseñado, 2004.



NOTA
(1) Trascendental publicación para intuir el relieve ideológico del Grupo Lilulí. La Revista Claridad (1926-1941) dirigida por Antonio Zamora, difundía obras de literatura del socialismo europeo y latinoamericano (Zamora había sido antes creador de una editorial con el mismo nombre que publicaba clásicos y nuevos autores a precios populares). La revista contó entre sus colaboradores a Leonidas Barletta, César Tiempo, Álvaro Yunque, Baldomero Fernández Moreno, Roberto Arlt, Juan L. Ortiz, y se autodenominó de izquierda desde sus inicios, refugio de quienes militaban entonces en el llamado grupo literario “Boedo”. “Deseamos estar más cerca de las luchas sociales que de las manifestaciones puramente literarias. Creemos de más utilidad para la humanidad del porvenir las luchas sociales que las grescas literarias, sin dejar de reconocer que de una contienda literaria puede también volver a surgir una nueva escuela que interprete las manifestaciones humanas en forma que estén más de acuerdo con la realidad de la época en que vivimos”. (Claridad, Año 1, Nº 1, julio 1926). Espíritu combativo, que en otros pasajes de la revista adquiere rebordes anarquistas: “Lucha contra la iglesia, que es represión y barbarie; lucha contra el Estado, que es el entronizamiento de unos pocos aprovechados; contra el ejército que es refugio de criminales más repugnantes que los que por mil circunstancias adversas se ceban en el primero que pasa. Lucha contra la moral cristiana, porque veinte siglos de cristianismo no han hecho otra cosa que abatir el espíritu del hombre….Lucha, hermano. ¡Si supieras cómo te enaltece la lucha!”. Veamos si la lectura de esta revista influyó en Etchebehere, leamos algo más.

martes, 23 de mayo de 2017

Semblanza de Etchebehere por el Grupo "Lilulí"


Contenido de la solapa delantera del poemario de Guillermo Etchebehere Jornada del Hombre, editado por los Cuadernillos "Lilulí" en 1943. Semblanza que realizaron sus compañeros del grupo. El segundo poemario de Etchebehere, resultó el primero de estos cuadernillos "militantes de prosa y poesía". Lo ilustró uno de sus integrantes, Néstor Mentaberry, quien firmaba "Néstor".

lunes, 22 de mayo de 2017

"La Semilla del Viento" (selección y opinión)

La semilla del viento.
Buenos Aires. 1947.
Edición de autor. Imprenta Ferrari.

Primer Premio de Poesía Municipalidad Ciudad de Buenos Aires 1948.






SELECCIÓN DE POEMAS:



MI CASA CAMPESINA

                                            I


Hoy otra vez estoy aquí mirando el campo
y descubriéndolo de nuevo, porque siento
que en el instante en que lo miro tiene origen
la eternidad de su infinito nacimiento.

Nunca había visto el trebolar de aquel potrero,
ni esa torcaz en ese aromo,
ni aquella nube apresurada, ni estos surcos,
ni ese compendio semental que exhibe el toro.

Estoy aquí, frente a la luz que me organiza
desde que dos cariños juntos me fundaron,
estremeciendo mis raíces campesinas
con la presencia del milagro.

Cada minuto transcurrido
marca el principio innumerable de la hierba.
Se hinchan las ubres con los ríos de la leche,
y el mismo brazo que hace espigas en la avena
custodia el vientre de las vacas fecundadas
y va ensanchando la mañana por la tierra.

Está golpeando las sienes
la incontenible parición que me rodea.



                                                      II


Con los sentidos en desorden,
entre la alegre insurrección de las calandrias,
por un camino que me invento caminando
regreso al patio de la casa.

Y aquí está el perro junto al banco del abuelo
como una sombra con mirada.
Y allí  el antiguo limonero y sus limones
condecorando la mañana.
Y allá un incendio de geranios, y las voces
de mis hermanos que me nombran y me aman.

Y en todas partes, desde el fuego a los manteles,
desde el rosal hasta las sábanas,
está la sombra de las manos de mi madre
como en el aire está la sombra de las alas.


                                                  III


Que siempre toque mis palabras
este armonioso acontecer de lo pequeño.
Quiero estar cerca de la flor y la sonrisa,
quiero vivirme entre ese fuego,
porque amo todo lo que lleva en sus arterias
la silenciosa muchedumbre de lo eterno.




FRENTE A LA INMENSA POTESTAD DEL TRUENO


Cruzaba yo por el altar festivo
del entrañable predio ganadero,
llevando junto a mí por compañero,
el gozo extraño de sentirme vivo.

Mirándome pasar por el sendero,
ungida por el soplo sustantivo,
sobre el frescor del trébol persuasivo
la vaca maduraba su ternero.

Quise nombrar con mi oración profana
la fuerza elemental y poderosa
que lleva nacimiento en su seno,

y comprendí que la palabra humana
era una breve alondra temblorosa
frente a la inmensa potestad del trueno.




EN PREDIOS ESTRIDENTES Y LEJANOS


Coronado de inviernos y veranos
era un dios terrenal, un tronco vivo
justificando su terrón nativo
con testimonio de sudor y manos.

Un día de rencor definitivo
abandonó la azada y sus hermanos,
y en predios estridentes y lejanos
echó a vivir su corazón furtivo.

Sereno fluye el río de su vida.
Fácil el pan, fácil el vino, extraña
la niebla pertinaz de la pobreza.

Pero en su soledad reverdecida,
el grito de la tierra lo acompaña
como un árbol hundido en la cabeza.



LA MUERTE


(EL NIÑO)



Era tan delicado, tan pequeño,
su corazón tan frágil, tan de sueño,
tan leve el sustantivo que lo nombra,
que la muerte, desde un lugar lejano,
no tuvo más que levantar la mano
y tocarle la frente con su sombra.


(EL BOYERO)


En vano lo busca el alba
y el caballo lo requiere
que ya el caballo y el alba
no lo tienen.

Por el camino de talas,
lentamente,
diez campesinos se llevan
el fin de su vida breve.
Y la tarde está cantando
como siempre.
Y los churrinches relumbran
como siempre.
Y esos árboles tremendos
que florecen…

Sólo el perro de la casa
lo comprende,
y por sus ojos cansados
pasa, mojada, la muerte.





jueves, 4 de mayo de 2017

"Jornada del Hombre" (selección y opinión)

Jornada del Hombre (1943)
Por Cuadernillos Lilulí (N° 1).
Ilustrado por Néstor.


Tapa del libro.
Solapa con semblanza del autor.



SELECCIÓN DE POEMAS:


Estética

Yo doy mi canto como da el verano
golondrinas, y el mar da litorales.
Nunca supe el porqué de los trigales
pero lo mismo el pan llega a mi mano.

Si estuviera vedado al duraznero
salir por sus duraznos milagrosos,
un viento enloquecido de carozos
mordería su tronco prisionero.

Y no sé si el poema es una rosa
o una brizna del alma numerosa
que encontró la palabra que la nombre.

Sólo sé que se cumple mi destino
cuando el verso que doy muestra el camino
que transita el poeta con el hombre.


Caminos

Me dijo el corazón: elige un rumbo
para darle a tu canto;
el aire con su escolta de palomas
o el bosque con la angustia entre sus brazos.

Los senderos del aire son de briznas.
Con el alma de pájaro
llegarás al final, donde se besan
la música del sueño con los astros,
y encontrarás una ciudad de espuma
con torres de milagro.

El camino del bosque es de palabras
y medusas de llanto.
Por él camina el hombre a su destino;
en él cada dolor engendra un árbol.
En los últimos cercos está el pueblo
herido de relámpagos.
Ya disparé mi vos enamorada
por el camino amargo.
Ha perdido la risa, pero lleva
la fe en el hombre dentro de su canto
como lleva en el ímpetu la flecha
el poderoso vendaval del arco.


Fe

En la ciudad del hombre ya no queda
la sonrisa de un pétalo;
ni una tarde cruzada de palomas;
ni la espiral celeste de un recuerdo.
Ya no existe la casa con la madre,
ni la cómoda antigua del abuelo,
ni la mesa de pino, ni el manzano
ni los ojos del perro.

Toda la simple intimidad del hombre
cayó de bruces en el mar de hierro.
Pero la muerte no tendrá en sus venas
el caudal necesario de silencio
para que deje de cantar el río
su siempre nacimiento.

Nunca tendrá relámpagos bastantes
para incendiar el cielo;
ni tanta sombra para tantas albas;
ni el suficiente viento
para arrancar del bosque de los días
la eternidad elemental del pueblo.

En la entraña violenta de la muerte
un fruto de alegría está creciendo.



 OPINIONES:

"Con este volumen (1), la editorial "Lilulí" -promisorio esfuerzo de un grupo noblemente inspirado- presenta la segunda entrega de una autor joven -nació en 1917- que ya, con "Pulso de la Tierra" adelantara una voz plena de posibilidades. Pero lo que entonces era un cauteloso tantear de caminos, transitando por las huellas abundantemente señaladas por las sendas rectoras de la poesía de nuestro tiempo, es hoy depuración celosa de la propia voz y, sobre todo, una pareja unidad de estilo y de tono que valora seriamente el volumen".
Periódico La Hora, 06/06/1943.

"Con Jornada del hombre, doce poemas apenas, Etchebehere entró de lleno y sin discusión en la poesía argentina, bien plantado, con neto perfil de su personalidad humana y artística y con toda su voz. Los críticos más exigentes así lo dijeron y, curiosamente, propuestos a señalar el mejor poema que llevaba la entrega, no estuvieron de acuerdo: cada uno eligió el suyo y en definitiva quedó claro que los doce eran excelentes".

Luis Iglesias en la conferencia ofrecida en la Biblioteca de Cañuelas en 1979, a un año de la muerte del poeta.

Luis Fortunato Iglesias (Tristán Suárez, 1915- Buenos Aires, 2010). Maestro, pedagogo y escritor. Autor de una nueva pedagogía enfocada en la escuela básica, que comienza con su libro -varias veces premiado y difundido por toda América- "La escuela rural unitaria". Integrante fundamental del Grupo "Lilulí".

"Pulso de la Tierra" (selección y opinión)

Pulso de la Tierra 
Buenos Aires. 1940
Edición de autor. Talleres gráficos de Eugenio Ferrero.




SELECCIÓN DE POEMAS:



Tormenta

Galopaba entre las nubes
rumor de truenos lejanos;
el viento soltó los potros
fantásticos de su canto
y cuando el cielo no pudo
sostener sobre sus brazos
la montaña de las gotas
y el ascua de los relámpagos,
en tropel de la lluvia
se ahogó la sed de los cardos.

El sol puso al otro día,
ante los ojos del campo,
la figura dolorosa
de algún sauce arrodillado
y el verdor de los trigales
sepultados en el barro.

Hijo mío: tú, que fuiste
caminando por los campos,
¿viste cómo el vendaval
lastimó nuestros sembrados?
El hombre esperó repuesta;
el niño quedó callado
mientras temblaban revueltas
en la cuenca de sus manos,
plumas húmedas de un nido
y una muerte con dos pájaros.



Sueño para el niño campesino

Se abre una ruta de grillos
por los campos en silencio.
Un buey arrastra el mugido
junto al susurro del viento,
mientras en el rancho blanco
-flor de nieve en un sendero-
el niño acuesta el cansancio
sobre los lirios del sueño.
La fantasía desgrana
la música azul de un cuento…

La luna está en el sembrado.
Bajó de las nubes altas
sobre las grupas de un potro
con pelo de espuma blanca
y duras patas de vidrio
y fines crines de llamas.
Lleva en sus labios un silbo
y entre sus manos de escarcha
dos largas riendas de lluvia
como dos cintas de lágrimas.
Baja del potro y camina
lentamente, mientras canta
y siembra granos de estrellas
sobre la tierra asombrada.
En su pollera de viento
tiene amapolas de plata
y en sus crenchas de rocío
prendidas dos rosas claras.
Unas estrellas cayeron
al corazón de una charca,
y el potro patas de vidrio
con pelo de espuma blanca,
moja su belfo caliente
con las estrellas del agua…

La aurora cabalga el lomo
vigoroso de los cerros;
el sol teje urdimbres rubias
en los telares del cielo,
y entre el murmullo dorado
de los trigales despiertos,
se pierden las alas blancas
de los pájaros del sueño.
La luna se hace una espiga
y el potro un jirón de viento.



Pájaros

El mediodía cabalga
sobre las nubes viajeras.
Bajo las lágrimas verdes
de un viejo sauce que sueña,
el cansancio de dos bueyes
rumia las horas sedientas.

Los pájaros -los remansos
musicales de la siesta-
llevan el sol en pico
y en las alas madreselvas
para adornar con la noche
el sayal de las estrellas.


Lejos, el cielo se inclina
sobre la sed de la tierra.

Entre dos filas de pinos,
chapoteando en las acequias
y echando al viento sus voces
-celeste tropel de flechas-
corren los niños, soltando
bandadas de risas frescas
y buscando con sus ansias
y con sus hondas despiertas
un blando lecho de plumas
para la muerte de piedra.


Cuando la noche sembraba
silencio azul por las sendas
el más niño de los niños,
la sonrisa más pequeña,
dejó la ronda de juegos
y se fue con las luciérnagas
llevando un trino apagado
por las hondas traicioneras.


Junto a un árbol con el tronco
devorado por las yedras,
hizo un nido de gramillas
para la calandria muerta;
y sobre el vuelo frustrado
de las dos alas sangrientas
puso una amapola blanca
y una caricia de seda.


La luna encontró abrazadas
en un rincón de la huerta,
la tristeza de una muerte
con la infancia de un poeta.





OPINIONES:

“Como lo informa una útil noticia preliminar, Pulso de la tierra es el primer libro de Guillermo Etchebehere, integrado por una selección de los poemas escritos por el autor en los últimos tres años, es decir, desde los 20. Por incierto que aparezca el destino de un escritor en sus primeras producciones, es evidente, sin embargo, que, por lo general, contienen latentes los caracteres de la obra a cumplir. (…) Pulso de la Tierra es quizá un título muy ambicioso y puede abarcar la labor total de un poeta, pero es muy interesante, plantearse a sí mismo desde un comienzo un programa tan considerable (…) Su visible facilidad para versificar, como ocurre muchas veces, no llega a ser una ventaja, y más bien pasa a ser lo contrario. Etchebehere se deja arrebatar quizá por el impulso de la versificación. La imagen se trenza con el relato en un ritmo determinado que el autor parece no poder contener. Hay tal vez excesiva “velocidad” en la realización (lo cual facilita el injerto de cosas convencionales) creadas por el metro utilizado, que además de repetirse en todas las composiciones, establece una uniformidad perjudicial. ¿Y por qué Etchebehere se ha fijado a sí mismo esa limitación del romance, cuando hay tanta diversidad de formas y, por cierto, mayor riqueza expresiva y más adecuadas a algunos de sus temas, que pierden al faltar la correspondencia de la forma necesaria?".

Bernardo Verbitsky  para Noticias Gráficas (28/1/1941).
(Buenos Aires, 1907-1979). Escritor y periodista argentino. Autor de más de veinte libros, entre novelas, ensayos, poesías y cuentos. Es padre del periodista Horacio Verbitsky.


“La influencia del poeta granadino (García Lorca) sobre los modos de Ud. es evidentísima. Sus abundantes imágenes son típicamente lorquianas –y agregaba, después de transcribir algunas figuras. Todo esto podría suscribirlo el poeta asesinado. No creo que quepa mayor elogio”.


Ángel Ossorio, en carta a Etchebehere (citada en conferencia de Luis Iglesias).

Ángel Ossorio y Gallardo (Madrid, 1873 - Buenos Aires, 1946). Ensayista, político y jurisconsulto español.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Entrevista a Carlos Gorostiza sobre Guillermo Etchebehere

El reconocido escritor y dramaturgo -fallecido el año pasado- resultó, en su momento, fundamental para dar impulso a estas investigaciones. El vínculo de Carlos Gorostiza con Guillermo Etchebehere, a diferencia de lo que se pueda imaginar, fue de mucha mayor importancia para el primero que para el segundo. El resto del grupo de amigos aseguraron que lo estimulaba a escribir y acercaba temas para sus obras. En la entrevista, Gorostiza relaciona su primera publicación en revistas con su amigo Guillermo Etchebehere. A pesar de todo esto, llamativamente omite nombrarlo en sus memorias (El merodeador enmascarado, Seix Barral), que para el momento de la nota llevaban un año publicadas.

Lo que sigue es solo una parte de las grabaciones, que luego fueron completadas además con un audiovisual todavía inédito.



Gorostiza: “Etchebehere era un ser que hoy sería más difícil de encontrar”

Carlos Gorostiza –quizás el escritor de teatro más importante del país en actividad- recibió a La información en su departamento de Palermo, para hablar de su amigo y nuestro poeta, Guillermo Etchebehere. Con efusiones tales “cuántas veces pensé yo en esto…” o “cómo extraño a mis viejos amigos del grupo” nos dejó una nota para el archivo y la memoria de todos.


-Hola Vasco.
-¿Qué hacés vasco?
Ése era nuestro saludo.
Un día lo veo caminando por la calle Florida, y observo que venía abriendo y cerrando la boca.
-¿Qué hacés vasco? le pregunto-.
-Estoy buscando una palabra…
Parte del Grupo Lilulí: (de izq. a der.) Luis Iglesias, Carlos Gorostiza, Guillermo Etchebehere y Felipe Rossi (foto gentileza de Gorostiza).

¿Cuándo y dónde se conocen con Etchebehere?
Nos conocimos en las oficinas de Bunge y Born, los dos trabajábamos ahí, yo tendría 15 o 16 años. Un día nos enteramos que los dos escribíamos poemas. Yo lo admiraba mucho, ya había publicado su primer libro creo; y también le mostraba lo que yo hacía. Al principio viajaba todos los días desde Cañuelas, luego, cuando se viene a vivir a la pensión de la calle Bolívar, empezamos a salir juntos. Íbamos a los cafés, al Tortoni, a un lugar que se llamaba AIPE (Asociación de Intelectuales, Periodistas y Escritores) que era bien de izquierda; salíamos a caminar por Avenida de Mayo…toda una aventura en aquella época.

Se acercan los tiempos del grupo de intelectuales “Lilulí”. Cuéntenos cómo se gesta y las razones que lo movilizaban.
Bueno, en principio había dos vertientes. Estaba la escuela rural de Luis Iglesias, “el maestro” como le dicen, en Tristán Suárez, cerca de Etchebehere, y también amigos de un grupo de Lanús de Federico Golcio. Yo merodeaba el ambiente del Teatro La Máscara, donde me inicié como actor, era mi grupo. Ya conocía a Guillermo pero él no sabía que escribía. Un día se me ocurre mandar un poema al folletín que tenía esta gente de Lanús, él conocía la revista y ahí se entera: “¿cómo, vos también escribís?”. Ésa resultó mi primera publicación. Así, con Guillermo también como puente, el grupo comenzó a reunirse. La conexión con el vasco era tal, que después en el ’49 termina escribiendo los cantos de la obra “Antígona” de Sófocles (1). ¿Qué nos unía en el grupo?, parcialmente la necesidad de la poesía y la literatura, y por otro lado, formando un total, la parte política. No cabía otra alternativa. Ser de izquierda para nosotros y en ese momento, significaba ser camarada de ruta del Partido Comunista, pero ninguno militaba.

Usted que llegó a conocerlo personalmente, ¿qué rasgos de la personalidad de Etchebehere puede exaltar?
Era un entusiasta, en cosas de la cultura él siempre aparecía con su entusiasmo. Era un ser, que hoy pienso yo, sería mucho más difícil de encontrar. Tenía una pureza casi cándida, casi ingenua. Ahora, también era muy fuerte su modo de caminar, de hablar. Una cosa nos diferenciaba; dos cosas mejor dicho: el fútbol, las mujeres…y el tango!, a mí siempre me gustó bailar. Eso me separaba un poco de ellos, ¿ves? Junto con Iglesias escuchaban más música clásica, estaban más intelectualizados.

Atahualpa Yupanqui fue uno de los que se interesó por su obra, ¿usted qué opinión tiene de la misma?
Formalmente no podría decir si su poesía era vieja o nueva, pero tenía…una fuerza verdadera, una gran fuerza, y sobre todo era entrañable. Otra condición que yo considero positiva era su apego a la tierra, estaba enraizado, no era ciudadano a pesar de que venía acá y salía, quería mucho a Cañuelas “bueno, ahora me voy a Cañuelas” decía. La mejor definición de él y su obra sería “un lírico apegado a la tierra”.

¿Cuándo fue la última vez que lo vio?
Fue cuando estaba enfermo y lo habían operado en la clínica Marini. Lo último que tengo de él es la crítica que le escribió a mi primera novela, una página muy linda…todavía la tengo.

El jueves pasado se estrenó con Ana María Picchio y Alejandro Awada nuevamente su obra “El pan de la locura”, y sigue escribiendo. ¿Piensa parar en algún momento?
Estoy tratando de abandonar el atletismo escénico. El director del Teatro San Martín, que me conoce bien, dice “Gorostiza está siempre escribiendo su anteúltima obra” y es verdad. Pero hoy estaba trabajando en “El alma de papá”, que es lo que estoy escribiendo ahora, y no sabés cómo extraño, añoro, la presencia de estos amigos.

Juan Manuel Rizzi


LA INFORMACIÓN de Cañuelas, Nº 15 , semana del 7 al 14 de septiembre de 2005.


NOTA
(1) Gorostiza se refiere a la representación de Antígona dirigida por el extraordinario director italiano Adolfo Celi, donde participaron Gorostiza, Pedro Asquini (también del grupo Lilulí) y nada menos que Alejandra Boero, quien junto a Asquini en 1950 fundaría el grupo Nuevo Teatro. Y por si le faltaran condimentos a la obra presentada en La Máscara, la escenografía estuvo a cargo de un joven arquitecto llamado Clorindo Testa (Ernesto Schoo, La Nación, 10/12/2005). En las memorias de Pedro Asquini -El teatro, ¡qué pasión! (UNL) publicadas luego de su muerte, en el 2003- se recuerdan vivamente las versiones de los coros realizadas por Etchebehere. Dada la calidad de las mismas, el fundador de Nuevo Teatro las siguió utilizando siempre en sus clases particulares. Recordemos que con este director trabajaron actores como Héctor Alterio, Eduardo “Tato” Pavlovsky y Enrique Pinti.